Sigo romántica y revolucionaria

Una vez conversé con un chiquillo muy bonito e inteligente y dijo esto:

“No es la sexualidad hedonista, sino es descubrirte a ti, descubrir a otra persona, conocerse, encontrarse, tener contacto con algo. Lo de no encararse tiene que ver con querer mantener las distancias, una frialdad, protegerte del otro y el sexo es lo contrario, es entregarte, querer, se opone a esa autorrepresión, a ese miedo al otro que es lo peor que puede tener una sociedad porque la fragmenta.”

Una de las deudas de las ciencias sociales

Leyendo “The Meaning of Life” (vaya título) de Terry Eagleton, el autor menciona en una parte que previo al capitalismo el individuo buscaba el sentido de la vida, su realización espiritual, en el estudio de las ciencias, la filosofía, el arte. Cuando la doctrina capitalista se apodera del mundo, la motivación de la humanidad gira hacia la acumulación y la rentabilidad. En este contexto el arte deja de ser realización y se convierte en distracción para el tiempo en el que no se está trabajando, el discurso científico empirista se apodera del conocimiento y toca a las ciencias sociales por supuesto.

Las humanidades dejan de preocuparse de las grandes preguntas, como el sentido de la vida, las metodologías se “matematizan” buscando validación en el paradigma dominante de “lo que es útil”. Es innegable la jerarquización de los tipos de estudio en ciencias sociales. Programas, becas y todo tipo de incentivos son otorgados a aquellos investigadores que justifiquen la “utilidad” de sus trabajos, sin ir más lejos en instituciones del gobierno nacional abundan los requerimientos de conceptos como progreso, innovación, crecimiento económico.

Esta rendición de las ciencias sociales ante el capitalismo ha dejado abandonadas las grandes preguntas de la existencia ¿Para qué vivimos? ¿Cómo lo hacemos con lo de la muerte? ¿Qué onda todo? Y de manera indirecta este fenómeno permite que aquellas respuestas nos las tengan que dar el tarot, los budistas, los médium.

Pero yo amo el conocimiento y lo voy a honrar.

Comer carne

Es un hecho, el carnivorismo tiene los días contados.

La crueldad de la industria alimentaria es innegable y lo cruel de comerse un animal también ¿Cómo alguien puede tener un perro, haber visto sus ojitos sinceros y después partir a comerse una longaniza?

Y esto no se trata de la lucha veganos versus defensores de la carne (cuál de los dos tiene exponentes más hueones), es el hecho de vivir en una sociedad que avanza en términos de códigos de la moralidad. Mucha gente me ha dicho “Pero es tan rico comerse un asado, cómo va a ser malo” y efectivamente es rico pero es igual a un romano del año uno diciendo “Pero si es tan rico violar niños”.

Hoy violar niños está mal (al menos para los no católicos) e intuyo que pronto hacer sufrir horrorosamente a un animal para después comerse un pedazo sangrante de su carne también estará mal. Sugiero adquirir esta perspectiva para no hacer el loco defendiendo lo indefendible. Y todos aprovechen los asados, que tengo la impresión que serán los últimos de la humanidad.

Perrito en Brandon Hill <3

Sobre la ignorancia

Ayer me di cuenta que odio la ignorancia, un espíritu hasta facho se apodera de mí cuando veo gente con acceso a educación y contenidos que elige no educarse.

Un tipo escribió un texto sobre un festival de música popular, el texto era muy largo y se daba una gran vuelta, Descartes y varios filósofos incluidos, para justificar por qué le gustaba tal banda.

Mucha gente joven, según ellos interesados en la crítica musical, se escandalizaron porque el texto era “denso” y porque se “estaba pasando a caca”. Todas por supuesto, personas a las que jamás les he leído algo interesante. Tras el incidente investigué un poco la cobertura que estos personajes hicieron del festival en cuestión y se trataba de notas de a lo más cuatro párrafos donde nunca se planteaba tesis alguna, sólo el uso de adjetivos como “crudeza” o “notable” para referirse a las bandas, uno de ellos incluso se dedicaba a publicar fotografías del merchandising del evento destacando que eran los productos “oficiales” para comprar.

Pero no es la pobreza de la crítica musical en este país lo que quiero destacar (eso da para un libro completo), sino el acto de celebración de la ignorancia, de presumir que no se lee y encarar, por ejemplo, al que intenta relacionar teoría con música popular. Es demasiado triste ver gente joven menospreciando el conocimiento, aquello era algo que se podía sospechar dado que es una rareza encontrar a un cronista que elabore una tesis con cierto sustento teórico pero amedrentar al que sí lee fue algo que sobrepasó todos los límites y comprobó que a la juventud chilena involucrada en el escenario cultural le da exactamente lo mismo educarse.

Esto, que también puede pensarse como una más de las banalidades del Twitter, es sin duda un reflejo de la pésima educación que hay en este país y cómo no del secuestro del conocimiento por parte de la academia. Eso lo hablaré en otro post. La depresión que me inspiran estos jovencitos ignorantes merecía su espacio particular.

Europa es un cementerio

Nada muy interesante pasa acá. Son porfiados agarrándose a ideas alemanocéntricas que tienen a millones en la miseria.

La cultura es de museo, de cementerio. Nada es nuevo. Han tenido que venir los asiáticos a refrescar el arte, la moda, los negocios.

Algunos intelectuales de por acá insisten con la globalización pero sus propuestas huelen a trampa ¿Qué le puede dar Europa hoy al resto del mundo? Hoy, la época donde están desmantelando sus estados, como si con eso se pudieran componer.

Quizás cuando un pueblo está muerto hasta la economía se empieza a podrir. Eso explicaría el fanatismo neoliberal chileno y su pueblo apocado mientras al lado tenemos brasileños, argentinoz, venezolanos y bolivianos llenos de vida, haciendo historia mientras configuran sus destinos. Liberándose poco a poco de los designios primermundistas porque se dieron cuenta que no los necesitaban.

Europa pareciera vivir en un fn. Ya nada les queda, son los cimientos de occidentes pero están agotados. Desconozco la razón pero la ignorancia y falta de curiosidad inglesa puede ser una pista ¿Cómo es posible que los ingleses no sepan otros idiomas? ¿Cómo es posible que los alemanes no tengan idea quién es Dilma? ¿Cómo pretende un pueblo liderar una “globalización” sin entender sobre Latinoamérica o Asia? Hay probablemente buenas intenciones pero están encerradas en la europeización, plagadas de unas gramáticas de producción que son incapaces de reconocer (¿Pueden creer que en este continente los estudiantes de comunicaciones no leen a Eliseo Verón?).

No tengo los conocimientos ni las herramientas necesarias para predecir qué va a pasar con Europa. Sólo sé que no tengo mucho que hacer acá. Vine al cementerio y me llevo lecciones de historia que, al contrario de los residentes locales, las pienso aplicar en la sociedad donde vivo. No admirarlas de acuerdo al discurso oficial y encerrarlas en un vidrio para ponerlas en exhibición.

Roma – Panteón

Epifanía

Hay un episodio en la historia de Simone de Beauvoir y Jean Paul Sarte que acabo de recordar. Leía en Buenos Aires un libro de edición horrible de la colección “Grandes amores de la historia” (jaja) que rescataba esta epifanía de la de Beauvoir: “Amo a Maheu por lo que es, a Sartre por lo que me da”.

Beauvoir_Sartre_-_Che_Guevara_-1960_-_Cuba

Yo no pololearía conmigo

Porque no siempre te voy a dar la razón, porque no me voy a quedar callada en las reuniones sociales, porque quizás un día llegues a la casa y yo haya tomado mis cosas para irme a la playa unos días sin avisarte.

No quiero dármelas de especial, tampoco causar pena. Sólo dejar en claro que de verdad yo no pololearía conmigo.

Yo ya tengo mis películas y discos favoritos, me va a encantar conocer tus gustos pero los míos ya existen. Hay cientos de libros que me han hecho persona; adulta y analítica. Yo no pololearía conmigo porque voy a querer conversar contigo de igual a igual, saber qué piensas y esperar de ti una argumentación coherente.

Al final del día tendrías que lidiar con todas mis fomedades que no tienen por qué parecerte interesantes. Qué más te puedo decir, si ni teniendo sexo podría ser la mujer inerte que solo busca complacerte, incluso ahí te estaría exigiendo cosas. No me ofendo, es natural que no pololees conmigo.

He tratado de jugar el papel de mujer infantilizada, de más que por ti lo haría pero después de un rato me daría lata. Sería una súper mentira que haría que mis verdaderos gestos de admiración y amor hacia ti queden valiendo nada. Yo tengo metas y esperaría que tú también las tuvieras, esperaría que nos involucráramos en nuestros proyectos y estaría visiblemente decepcionada si el desgano y la mediocridad te ganaran.

No pololees conmigo. Es mucho más fácil encontrar una mina que no hable, que te encuentre un genio y que desde su lugarcito inadvertido te permita ser el hombre que todos quieren que seas.